martes, 29 de abril de 2008

Adelaide

En Adelaide sólo pasamos una noche, así que no tuvimos mucho tiempo de ver la ciudad. Pero por la mañana temprano, antes de irnos, nos hicimos una mini-ruta turística que nos dejó la impresión de que estábamos en una ciudad familiar y bohemia.

La ciudad en sí no es muy grande, pero está (como muchas ciudades australianas) rodeada de parques en los que es muy fácil encontrar obras de arte, así como por las calles. La calle Rundle Mall, en su tramo peatonal, nos encantó: Cada 50 metros había una escultura, o una fuente, o algo a qué hacer una foto!! Desde allí entramos en el Adelaide Arcade, un centro comercial digno de ver (sólo hay que ver las fotos).

Cuando salimos de Adelaide, de camino a Melbourne (pasando por Portland) fuimos al Cleland Wildlife Park, donde se pueden ver animales típicos australianos en su hábitat natural, incluso se les puede dar de comer a los canguros!! Evidentemente, en el parque hicimos muchísimas fotos de animalillos varios, pero sólo vamos a colgar las más significativas.

lunes, 28 de abril de 2008


Y como lo prometido es deuda... Aquí está Catalonia Street!! También estaban la Seville, Barcelone, Aragon, Leon, Toledo... Pero evidentemente la que más nos gustó fue esta!!


Haciendo un poco el payaso en el coche... Los 250 kilómetros que hay desde Perth a Cervantes dan para aburrirse mucho!!




Un par de estatuas que había en la calle. Si algo tienen las ciudades australianas es arte en la calle: Casi en cada esquina encuentras una escultura, una figura dedicada a alguien...







Siempre tenemos que ir con la cámara en la mano!!






Esta bola de piedra, aunque en la foto no se aprecia, iba dando vueltas con la misma fuerza del agua que salía por debajo (brilla porque está mojada).






Una fuente casi en la puerta del hotel. Aquí están casi en alerta máxima por la sequía, y hay muchas fuentes en calles y parques que no funcionan, pero algunas no dejan de ser curiosas!!


Nos gustó este "tranvía" turístico que en realidad era un autobús camuflado, pero nosotros, que somos mu listos, nos dimos cuenta...




Este es uno de lo muchísimos edificios victorianos que tiene la ciudad, y que comparten espacio con los grandes rascacielos del centro financiero... Precioso de verdad, es una pena que no tuviéramos más tiempo para disfrutarlo.






La fachada de London Court, una galería comercial que hay en el centro de Perth, en una calle peatonal.

Cuando entramos, parecía que habíamos hecho un viaje en el tiempo: Una calle comercial ambientada en la Edad Media; parecía que iba a salir el rey Arturo por allí de un momento a otro!!



Lo que decía: En cada rincón una estatua en memoria de los que cayeron en la guerra...

Nos hizo un día un poco gris, pero valía la pena hacerse la foto con la ciudad de Perth al fondo. En King's Park, donde todos los árboles estan dedicados con una placa a soldados caídos en la guerra, y donde en cada rincón encuentras estatuas en memoria de aquellos que cayeron, al lado del Jardín Botánico, dimos con este mirador que no tenía desperdicio...


Una flor típica de aquí, de la que no sabemos el nombre (para variar). Pero es rara, o no??





De camino a Cervantes, por enmedio del desierto (con arbustos, pero desierto) veíamos buitres rondando, y cuando nos fijamos, vimos que lo que comían los cuervos eran restos de animales (en su mayoría canguros) que había por las cunetas.... He aquí la prueba.

No sabemos exactamente que es este edificio, pero era impresionante. Cuando encontremos el mapa de Perth, miraremos lo que es y lo pondremos.

Qué monos!!

Fue la primera señal de canguros que vimos en la que nos podíamos parar, y no dudamos en dejar el coche a un lado y plantar nuestro trípode a orillas de la carretera.

Después de dar como 5 vueltas a la ciudad llegamos al hotel de Perth, el Rydges Perth. Nada que ver con el que teníamos en Kakadu, aunque este no tenía el encanto del otro era bastante más moderno y además estaba en el mismo centro de la ciudad!!



Pinnacles Desert

sábado, 26 de abril de 2008



Dos de las muchas fotos que hicimos desde el avión hacia Perth. La primera no sabemos lo que es, pero era bonito visto desde arriba.




Y la segunda, por desgracia es la prueba de que los bosques no sólo arden en nuestro país. Lo peor es que esto es un Parque Nacional. También es verdad que a veces provocan incendios controlados, pero aún así, visto desde el aire, pone la piel de gallina.

Perth

Es una pena, pero la verdad es que en Perth no nos dio tiempo de ver gran cosa... Teníamos 2 noches (un día entero), y queríamos ir a ver el Pinnacles Desert, una formación natural de rocas que aunque no es de lo más conocido de Australia, la verdad es que vale la pena... No nos extenderemos mucho con los comentarios, ya que las imágenes hablan por sí solas. Hicimos casi 100 fotos sólo allí, pero podríamos haber hecho muchísimas más, porque de verdad era impresionante.

Además, está a sólo 2 kilómetros de un pueblecito pesquero que se llama Cervantes, y como no podría ser de otra forma, la mayoría de sus calles tienen nombre de ciudades españolas. En el pueblo comimos una pizza buenísima y un "Fish & Chips" que no se quedaba atrás. En el chiringuito donde comimos había un cartel que ponía: "El pescado que te estás comiendo aquí ahora, anoche durmió en la bahía de Cervantes". Queríamos hacerle una foto al cartel, pero no pudo ser, así que os lo explicamos y os tendréis que fiar de nosotros.

Y quien no se lo crea, que vaya a verlo...

Y para acabar con Kakadu National Park, os dejamos la cascada de Gubara, que aunque no es tan espectacular como las que estaban cerradas, al menos nos permitió refrescar los pies un ratito y beber agua fría después de una excursión de 3 kilómetros...

Por fin un canguro!! Estaba bastante más cerca de lo que parece, y si clickáis encima de la foto, lo podréis ver más grande. No es el único que vimos, pero éste lo vimos mientras íbamos andando y nos pudimos parar a hacerle una foto...






Éste es un amiguito que hicimos durante la primera cena...








...Y así es como quedó el plato de la ensalada al final de la cena.


Es un tronco seco, pero nos encantó la forma que había cogido de manera natural.












Una palmera del hotel que nos gustó especialmente por sus raíces aéreas.










Y una flor del hotel que simplemente nos gustó.

La señal de cocodrilos que había al lado de los árboles de antes. La verdad es que no vimos ningún "coco", pero sólo ver la señal ya daba qué pensar!

Estos árboles nos llamaron la atención, porque con las mismas raíces hacían que se formara una piscina natural al paso del río por allí. No nos atrevimos a meter los pies en el agua porque a 200 metros había una señal alertando de cocodrilos...